Es conocido por todos que el desayuno es la comida más importante del día. Nos aporta la energía que necesitaremos durante toda la jornada y, para que sea perfecto, debe suponer entre el 20%-25% del consumo total diario de calorías.

Las personas que realizan un buen desayuno se muestran más despiertas, enérgicas y productivas en el trabajo que aquellas que no lo hacen. Desayunar bien favorece la capacidad de concentración, memoria y atención; y, además, los buenos desayunadores sufren menos ansiedad relacionada con la comida y disfrutan de un peso más saludable manteniendo los nutrientes adecuados para nuestro cuerpo, tales como vitaminas y minerales que necesitamos para funcionar de manera correcta.

Los 6 mandamientos del desayuno:

Desayunarás alimentos alcalinos. Lo ideal es que lo primero que consumas en el día sea un zumo de limón o un té blanco. Si te despiertas con sabor desagradable en tu boca es porque la dieta que llevas es demasiado ácida. La mayoría de las frutas son alcalinas, inclúyelas en tu desayuno.

Los cereales, siempre integrales. Cuando incorpores carbohidratos en tu desayuno que sean siempre lo más saludables posible. La cebada, pan de calidad, avena o quinoa son una buena opción para empezar el día con energía.

¿Lácteos? No. Sustitúyelos por leche de coco, leche de mijo o leche de almendras. Seguro que ya has oído los aspectos negativos de la leche como inflamaciones, migrañas, intolerancia, acidificación de la sangre. Si no puedes eliminar la leche de tu desayuno, tómala desnatada, la diferencia de grasa con la leche entera es abismal.

No combines salado con dulce. El azúcar que contiene la fruta es muy fácil de digerir y en poco tiempo desaparece del estómago hasta que entra en contacto con cosas más pesadas y saladas., es entonces cuando los azúcares de la fruta se quedan y pueden producir hinchazón.

Desayuna tranquila y relajada, disfruta. Levántate un poco antes y tómate tu tiempo para desayunar, comer rápido hace que tu estómago se resienta. Mastica despacio y conseguirás que los nutrientes  de tu desayuno se absorban de un modo adecuado.

¡Hidrátate! Toma al menos 2 vasos de agua durante el desayuno. Nuestros riñones deben limpiar nuestro cuerpo de toxinas, nuestro cerebro recibe la sangre oxigenada gracias a la hidratación, la piel se mantiene luminosa y además, el agua ayuda a que músculos y articulaciones funcionen correctamente.